Añadió que, entre el 1 y el 3 de marzo hubo seis hechos en pocas horas, que en su desarrollo se halló la presencia de armas: dos de ellos fueron robos, pero el resto fueron disputas familiares y vecinales.

La posesión de armas de fuego, así como el consumo de drogas, complican los conflictos que a diario atraviesan a toda la Sociedad, reconoció.

Calificó el asunto como “problemas transversales a diferentes delitos” pero aumentan la peligrosidad de la situación.

“No es lo mismo discutir, que discutir con un arma de fuego, y no es igual discutir en sus cabales, que discutir habiendo consumido sustancias”, consideró.

Para él, que viene desempeñándose en esta fiscalía hace unas semanas y antes lo hacía en la especializada en violencia familiar y de género, la situación comenzó a agudizarse hace un año, año y medio.

Finalmente, detalló qué puede hacerse desde el Estado en materia de prevención.

Indicó que las leyes permiten allanar y concretar cuando se presume la presencia de armas en conflictos.

Por otro lado, también se pueden intensificar controles en la vía pública, profundizar los programas de destrucción de armas y concientizar acerca del uso, y abordar la problemática para mitigar la conflictividad.

Por último, la propia ciudadanía puede evitar tener armas de fuego en sus casas.