LOCALES

29 de octubre de 2014

Hugo Francisco Ivaldo: “Lo sucedido en Monte Pelloni era de público conocimiento dentro del cuartel”

Durante la jornada declararon Hugo Francisco Ivaldo, propuesto por la querella, y seis testigos presentados por los defensores de Horacio Leites y de Omar Ferreyra.

Este martes finalizó la etapa de declaraciones testimoniales del juicio por delitos de lesa humanidad cometidos en Olavarría durante la última dictadura cívico-militar. El testimonio más importante fue el de Hugo Francisco Ivaldo quien actualmente reside en Uruguay, por lo que su declaración se realizó a través de videoconferencia. Ivaldo se desempeñó como suboficial de mantenimiento del Regimiento de Caballería de Tanques N° 2 hasta 1979

Si bien no recordó quién le ordenó estas tareas fue un suboficial del ejército el que lo llevó en un unimog hasta el lugar. En la primera ocasión hizo un tendido eléctrico al que calificó como “precario” en la vieja casona del lugar. En la segunda ocasión pudo ver algunos detenidos en el lugar. Recordó que para que pudiese trabajar tranquilo habían sacado a las personas del lugar y que vio a un hombre y a una mujer. “A la mujer la llamaban ‘la Poquito’ y se notaba que había habido más gente o estaba preparado para más personas porque había capuchas y cosas para tenerlos atados ahí” indicó. 

Aunque Ivaldo era integrante del ejército, siempre estuvo en contra de la detención ilegal y de las torturas aplicadas a las personas, manifestándolo en charlas mantenidas con sus compañeros del cuartel. “Me impactó la bajeza de mis propios compañeros, por lo que hacían y veían, se burlaban, eso fue lo que más me molestó y no era lo que yo creía para lo que estábamos preparados. No se privaban de venir y comentar los hechos, comentar como una hazaña lo que hacían y veían” sostuvo. Además ratifico que eran sus propios compañeros los que participaban de las guardias en Monte Pelloni. Pudo recordar al suboficial Córdoba, a Alberto Padilla y al sargento Omar Antonio Ferreyra, con quienes mantuvo discusiones por las acciones que llevaban adelante.

Ivaldo relató también un episodio que vivió con un soldado de apellido Faggiani, también electricista, quien estaba a su cargo y cuya función era verificar el funcionamiento de la bomba de agua que abastecía al regimiento. El entonces Coronel Verdura le consultó sobre él y le advirtió que tuviese mucho cuidado, que lo controlara ya que podía envenenarlos con el agua: se había descubierto que Faggiani había participado de una agrupación llamada “Claveles Rojos” que se oponía al régimen militar.

A raíz de las preguntas de ambas partes, recordó otro hecho que tuvo a Faggiani como protagonista. El día que se produjo la baja de Faggiani se le encargó hacer guardia en la entrada del regimiento y que avisara a sus superiores quién era y cómo estaba vestido. Cuando llegó, él cumplió con esa orden y rápidamente dos policías de la bonaerense lo cargaron a un móvil policial.

En su testimonio indicó “yo me fui del Ejército y no tengo por qué ocultar una verdad, nadie me dijo vos no podés decir lo que has visto”. Además sostuvo que lo ocurrido en su época como soldado le afectó en su vida personal. Relató que cuando abandonó el Ejército era bombero voluntario y fue despedido del cuerpo de bomberos, por tramas que salieron desde el propio regimiento. Por último recordó un episodio que le significó diez días de prisión por su visión humanitaria pese a ser parte de las fuerzas. En el regimiento, alrededor de las 10 de la mañana, el personal acostumbraba a tomar un refrigerio. Para ver quién lo pagaba dos militares paraban frente a ellos a dos presos encapuchados y esposados, “el objetivo era ver quién los tiraba más lejos de una trompada”, relató. Ivaldo no soportó esto y se enfrentó a golpes de puño con quienes llevaban adelante esta práctica.

Testimonios de la defensa

Durante la audiencia se produjeron, además, las declaraciones de los testigos propuestos por la defensa de los imputados Horacio Leites y Omar Ferreyra, y al igual que los testigos presentados por los defensores de Walter Grosse, se vislumbró la fragilidad de las estrategias para desvincular a los acusados.

El primer testigo de Ferreyra fue César Marcelo Mozotegui quien fue chofer del ex jefe del Ejército, Héctor González Cremer, ya que en 1978 se encontraba haciendo el Servicio Militar. “Estaba a disposición de Grosse o Leites para trasladarlos”, al igual que de su jefe Miguel Cáceres Monié. Detalló que el vehículo que utilizaba era un Ford Falcon al que le hizo 72600 km en 16 meses. Dentro de sus funciones también se le encargaba transportar hacia el Ejército al entonces intendente Carlos Víctor Portarrieu, al director del hospital Héctor Cura y al comisario Alberto Balquinta. Interrogado sobre el cargo que ocupaba Omar Ferreyra refirió que formaba parte del escuadrón “Servicios”, del cual era despachante de combustible. “Lo podía ver 50 veces por día y capaz que ni hablaba con él”, finalizó

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