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29 de abril de 2020

La Corte Suprema recorta poder a Bolsonaro y evita la asunción de un jefe policial amigo

El presidente retiró el decreto para nombrar al comisario Alexandre Ramagem jefe de la Agencia Brasileña de Inteligencia, luego de que el juez del Supremo Tribunal Federal frenara la designación por posible “desvío de poder” y manipulación de la Policía Federal.
Fuente y foto: Télam

El presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, sufrió este miércoles un duro revés legal luego de que un juez de la corte suprema suspendiera la designación del comisario y jefe de los servicios de inteligencia, Alexandre Ramagem, como director de la Policía Federal, por la sospecha de que podría interferir investigaciones a favor de la familia del jefe del Estado.

El hecho se da en medio de un escándalo por las responsabilidades políticas de la pandemia de coronavirus. Mientras gobernadores y alcaldes de las zonas más golpeadas acusan al mandatario de no ayudar, el presidente, un negacionista que rechaza las recomendaciones científicas, los señaló a ellos como los responsables de las muertes y la crisis económica. Brasil registra 74.493 contagios y 5.158 muertes.

El presidente retiró el decreto para nombrar al comisario Ramagem, jefe de la Agencia Brasileña de Inteligencia (Abin) y su jefe de seguridad desde que asumió, luego que el juez del Supremo Tribunal Federal Alexandre de Moraes frenara la designación por posible “desvío de poder” y manipulación de la Policía Federal.

[Sergio Moro, ex ministro y ex mano derecha de Bolsonaro]
Sergio Moro, ex ministro y ex mano derecha de Bolsonaro
Ramagem había sido designado en reemplazo de Mauricio Valeixo, cuya salida provocó el viernes la escandalosa renuncia del ministro de Justicia Sérgio Moro, quien abandonó el gobierno acusando al presidente de querer manipular a la Policía Federal para intervenir algunas de sus investigaciones.

“Fue una decisión monocrática de un juez de la corte, espero que brevemente se concrete esta designación. Nuestra policía no persigue a nadie, apenas a los delincuentes”, dijo Bolsonaro durante la asunción del reemplazante de Moro, el ahora ex abogado general del gobierno André Mendonça.

Mendonça es un jurista de carrera en el Estado y pastor evangélico, condición que lo podría ayudar a ser el próximo candidato del oficialismo a la corte suprema.
Hoy, el flamante ministro describió a Bolsonaro como un “profeta” en el combate al delito “desde hace 15 años”.

Pese a las quejas presidenciales, el Supremo Tribunal Federal demostró hoy los límites que aún tiene Bolsonaro en medio de la pandemia.

Una situación similar se dio en marzo de 2016, cuando el juez de la corte Gilmar Mendes, en base a audios del entonces juez Moro, prohibió asumir como jefe de gabiente de Dilma Rousseff al ex presidente Luiz Inácio Lula da Silva.

En ese entonces, el caso se basaba en audios ilegalmente filtrados por Moro a la TV Globo, pero ahora es el propio Moro el ‘delator’ que acusa a Bolsonaro, su antiguo jefe político, de querer manipular las investigaciones de la Policía Federal.

El recurso judicial para frenar la asunción del comisario Ramagem, un amigo personal de Carlos Bolsonaro, hijo del presidente, había sido presentada por el Partido Democrático Laborista (PDT), del ex candidato presidencial Ciro Gomes.

El juez Moraes, quien llegó a la corte de la mano del ex presidente Michel Temer y tras haber sido afiliado al Partido de la Social Democracia Brasileña del gobernador paulista, Joao Doria, sostuvo que pudo haber ocurrido "desvío de finalidad" con la designación de Ramagem al frente de la Policía Federal.

Puso como ejemplo la declaración de Moro de que Bolsonaro quería tener acceso directo a expedientes de investigaciones pedidas por la justicia a la Policía Federal.

Bolsonaro está bajo investigación de la corte por las acusaciones hechas por Moro por delitos de obstrucción a la justicia y tiene casi 30 pedidos de juicio político en el Congreso.
Sus detractores necesitan dos tercios de los votos en el congreso para sacarlo del cargo, algo que actualmente está lejos de ocurrir.

Otro frente interno

En medio de ese caos político, Bolsonaro insistió hoy en negar cualquier responsabilidad sobre las consecuencias de la pandemia y acusó a los gobernadores e intendentes de ser los responsables por las muertes por coronavirus y la crisis económica, ya que ellos instalaron las medidas de cuarentenas y distanciamiento social.

"Las medidas restrictivas fueron obra de gobernadores e intendentes. La prensa tiene que preguntarle al gobernador de San Pablo, Joao Doria, y al intendente de San Pablo, Bruno Covas, por ejemplo, por qué hay más gente muriendo en su estado", dijo el presidente.

Bolsonaro los señaló luego de reunirse con diputados en el Palacio de la Alvorada y de acusar a la prensa de haber dado demasiada relevancia a su declaración de anoche sobre las masivas muertes en el país: "¿Y a mí, qué? Lo lamento. ¿Qué quieren que haga? Soy Messias, pero no hago milagros".

Bolsonaro habla, Lula responde
El presidente, cuyo segundo nombre efectivamente es Messias, dijo eso cuando le preguntaron por los más de 5.000 muertos registrados por el nuevo coronavirus en Brasil, una cifra que superó a los fallecidos reportados por China y ubica al país como el más golpeado de América Latina.
El 41% de los decesos se registra en el estado de San Pablo, el más populoso con 46 millones de habitantes.

Bolsonaro, además, dijo que no deben acusarlo a él de las consecuencias económicas de la crisis sanitaria.
”Que no venga la prensa ahora a poner cosas en mi cuenta", subrayó al lado de 18 parlamentarios de su ex fuerza política, el Partido Social Liberal, que siguen siendo aliados y son claves para bloquear un posible pedido de juicio político que abra el Congreso.

Sin embargo, el ex presidente Luiz Inácio Lula da Silva y el gobernador paulista Doria, del PSDB y presidencial para 2022, fustigaron a Bolsonaro.

El ex presidente sostuvo que Bolsonaro “tiene motivos para ser destituido en un juicio político” y lo acusó de no respetar a las víctimas.

Doria, en tanto, pidió al jefe del Estado abandonar “la burbuja en la que vive” y viajar a San Pablo para visitar a los enfermos o a la amazónica Manaos para ver de cerca el colapso del sistema sanitario y la crisis funeraria.

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