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EDUCACIóN

23 de septiembre de 2020

Reflexiones ante un festejo distinto del Día del Estudiante en pandemia

El Área de Comunicación de la Facultad remitió a los medios una nota donde recoje testimonios de integrantes de su comunidad educativa.

Si algo caracterizaba a los 21 de septiembre era la gigantesca energía juvenil que se desplegaba por doquier, celebrando el Día del y la Estudiante, y por qué no, el inicio de una de las temporadas más lindas del año. De todo lo que alteró la pandemia del coronavirus, el sistema educativo es tal vez uno de los aspectos más trastocados y directos de observar, ya que estudiantes (de cualquier nivel) hay en todas las familias o grupos de amistades.

Lo que más extraña Zoe González, estudiante de Ingeniería Química de la FIO es “estar todo el día en la Facultad estudiando con mis compañeros y compañeras, el mate compartido, poder cruzarte en algún pasillo a un docente y sacarte una duda, e incluso ir al comedor a compartir un almuerzo”.

La joven asegura que lo que más le gusta de ser estudiante es incorporar nuevos conocimientos, por eso eligió una carrera orientada a la tecnología. “Siempre me gustó escuchar a una persona que sabe, que está al tanto del tema, que me lo explique y yo poder entenderlo”, señala. En este sentido, destaca “la vocación de nuestros profesores que se interesan mucho para que una entienda. Están demostrándote que todo el conocimiento que tienen te lo quieren brindar”, celebra la estudiante oriunda de Rauch. Así también opina Leonardo Di Prinzio, que disfruta del “constante aprendizaje. Es cierto que en la vida uno nunca debe dejar de aprender, pero siendo estudiante siento que uno ve las cosas desde otro punto de vista, o quizás se investigue un poco más en vez de asumir que algo se sabe, en cualquier ámbito de la vida. Por lo menos en mi caso es así, es una forma también de erradicar la ignorancia, aprender siempre”, considera el futuro Ingeniero Civil.

Por su parte, el contexto hizo que Renzo Scardapane notara cuánto disfrutaba de ir a la Facultad de Ingeniería a cursar. “Me di cuenta de que lo que me gusta de ser estudiante es cursar en la presencialidad. Algo que en su momento parecía una carga, pero ahora te das cuenta que es lo más lindo que tenés cuando cursás. Sobre todo estar con tus compañeros, amigos, cursar tomando mate, y estar al sol en el campus en los tiempos libres, charlando”, confiesa el joven de Villa Cacique, Barker.

Estudiar en pandemia

Si bien Renzo sostiene que lleva la cursada adelante, “por momentos se vuelve complicado, tenés que ser más autodidacta”. En tanto, si Zoe compara ambos cuatrimestres, asegura que el segundo se le hizo más llevadero, ya que en el primero tuvo muchos problemas de accesibilidad y conexión que luego se pudieron solucionar.

“De alguna manera con mis compañeros intentamos suplantar todo lo que no pudimos hacer debido al aislamiento. Nos encontramos muchas veces estudiando a las 3 de la mañana por Zoom o Google Meet, intentando acompañarnos entre todos, teniendo que estar más pendientes del celular que resultó ser una herramienta muy valiosa, y de la computadora”, cuenta la joven. De esa manera se las ingenian para que la consulta que antes se daba en el momento a la compañera de al lado o al docente, sea resuelta. “Extraño mucho las clases presenciales y estudiar con mis compañeros. Quedarnos hasta tarde estudiando en la facultad, tirarnos al sol a descansar un ratito”, remata.

Leonardo trabaja en la administración de una empresa de transporte, que no dejó de funcionar por ser considerado servicio esencial. En su caso, el aislamiento le permitió llevar al día las materias que está cursando, ya que puede ver las clases que el equipo docente sube a la plataforma de la Facultad de Ingeniería en el momento que quiera, así como realizar consultas en el foro o por mensajes privados. “Los profesores de la facultad se han 'puesto la camiseta' como quién dice, y siempre están dispuestos a resolver cualquier inquietud que se ha planteado”, resalta. Aun así “se extraña mucho el asistir a las clases por la interacción con el profesor y con los demás estudiantes ya que siempre surge algo que en la virtualidad no se puede obtener, sea por alguna experiencia profesional del docente o por el simple hecho de charlar con algún mate de por medio”, expresa.

Este 21 de septiembre quedará en la memoria de muchos y muchas, y reunirá razones para celebrar cuando se pueda. Y que, ojalá, sea pronto.

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