Martes 11 de Mayo de 2021

LA REGIóN

29 de diciembre de 2020

Incautaciones de estupefacientes por los grupos de requisa de las Unidades de Sierra Chica y Urdampilleta

La pandemia que estamos atravesando impuso nuevas formas de relacionarse y medidas específicas en cada contexto para prevenir el contagio. Por ello, en las Unidades Penitenciarias de la Provincia y específicamente en el Complejo Penitenciario Centro Zona Sur, el trabajo se intensificó en varios sectores que son clave

Desde marzo hasta el mes pasado los internos aceptaron la cancelación de las visitas de sus familiares a los penales donde se encuentran alojados. Esto generó, durante ese lapso, cambios en la forma de relacionarse con la familia, la cual se centró en el teléfono celular y las encomiendas que les enviaban.

El control y gestión del movimiento de visitantes en las cárceles se transformó en grandes cantidades de envíos de encomiendas que reciben, por un lado un tratamiento exhaustivo para evitar el ingreso del virus en ellas y por el otro, un control riguroso para evitar el ingreso de sustancias no permitidas.

En la sección requisa de las Unidades 2, 27 y 38 de Sierra Chica y 17 de Urdampilleta, el personal vió incrementados notoriamente los intentos de ingresar droga por cualquier vía y con mecanismos que realmente sorprenden por su ingenio, esto generó modificaciones en la operatoria de control, empleando también canes y especialistas en cinotecnia que es la ciencia que estudia el comportamiento y la psicología de los perros. Los guías de can están especialmente formados y trabajan con dos tipos de animales: los centinelas, para seguridad, y los detectores de droga.

Semana a semana las incautaciones fueron en aumento y lo inaudito de los escondites son la vedette: recipientes de lavandina con un doble fondo, cocaína mezclada en un pomo de pasta dental, un paquete de galletitas circulares perfectamente perforadas en el centro donde se ubica el envoltorio con marihuana, cebollas, papas y zanahorias con corazón de picadura de marihuana, un pollo que esconde pastillas de psicofármacos en sus alas, o saquitos de mate cocido que fueron rellenados nuevamente también con marihuana, sólo por hacer mención de algunas de ellas.

Para lograr la detección, el personal despliega toda su capacidad profesional y los conocimientos que aportan años de capacitación en el área donde es clave la coordinación y el trabajo conjunto. Esta semana en las Unidades 17 y 38 hallaron alrededor de 180 gramos de picadura marihuana oculta en un paquete de yerba, chizitos, en un paquete de grasa vacuna, en un pote de dulce de leche, en un pote de gel, en un shampoo y en un recipiente plástico­­­­.

 

Por otra parte fueron hallados 0,18 gramos de cocaína en el mismo recipiente de dulce de leche­­­­­­­­.

Es sorprendente el tiempo que familiares y amigos de los detenidos ocupan en la preparación de los envíos, por ejemplo, para introducir pequeños envoltorios de marihuana o cocaína en el interior de fideos mostacholes, simular alfajores bañados en chocolate con tapitas de gaseosa con centro de marihuana, prolijas hileras de pastillas envueltas firmemente y cosidas en la costura de una prenda de vestir, huevos minuciosamente partidos y en su interior estupefacientes. Focos, enchufes de alargues, cargadores de celulares y el interior de un caloventor han servido para hacer el intento de burlar el trabajo de la requisa de los penales.

En las cuatro Unidades que integran el Complejo Centro Zona Sur, desde el inicio de la cuarentena, se lograron detectar 1714,97 gramos de marihuana, 25,43 de cocaína y 671 pastillas ilegales que pretendían ingresar los familiares por medio de encomiendas.

En la actualidad se suma a la requisa de las encomiendas, el trabajo tradicional del ingreso de la visita de los internos, que si bien tiene algunas restricciones, comenzó a ponerse nuevamente en marcha.

Ante los hallazgo de la droga, se da  intervención a la Policía de la Provincia y se inicia una causa penal por una infracción a la Ley de Drogas N° 23.737, sumario en el cual interviene el fiscal  Dr. Lucas Moyano, titular de la UFI Nº 19 de Estupefacientes, perteneciente al Departamento Judicial Azul con sede en Olavarría.

Además de los controles y acciones tendientes a evitar el ingreso de drogas en las unidades penales, el Servicio Penitenciario Bonaerense también contempla programas y actividades para brindar asistencia a los internos que padecen adicciones. Permanentemente se refuerza todo lo que es la planificación en materia de requisas, para poder disminuir y evitar en la medida de lo posible la introducción de esos elementos

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