Martes 17 de Mayo de 2022

LOCALES

“Juntos podemos decirle basta al mascotismo”: es el lema de una campaña de concientización ambiental

Se trata de una campaña de información y educación que promueve desde el Bioparque, particularmente a partir de la aparición de lagartos overos. Apunta a desalentar la tenencia de animales exóticos como mascotas.

Actualmente, el afán de contar con mascotas “exóticas” y “diferentes”, ha llevado a la gente a ver en animales como monos, felinos e iguanas, alternativas a los tradicionales perros y gatos.

 

La razón principal reportada para tener animales silvestres en el hogar es su atractivo estético y el placer producido por su tenencia (“son lindos”, “me gustan”). Además, muchos adultos opinan que la tenencia de una mascota silvestre favorece en los niños “el amor y respeto por la naturaleza”.

 

Desde el punto de vista de la salud pública esto implica muchos riesgos para las personas que se encuentran en contacto con animales silvestres, ya que existe el peligro de contraer alguna enfermedad zoonótica.

 

Cuidar un animal silvestre requiere muchos conocimientos y una gran dedicación. En la mayoría de los casos, incluso cuando intervienen especialistas, es imposible mantener en cautiverio a un animal silvestre sin que manifieste estrés y necesidades que no le podemos satisfacer mientras se encuentre en cautividad.

 

“Días atrás se publicó una fotografía de un lagarto overo en una escuela,  también llegó un requerimiento de un vecino por la presencia de un lagarto en el techo de su casa”, indicó Flavio Maldonado.

 

“En la primera situación no se pudo establecer con claridad la procedencia del animal, puede que haya llegado naturalmente lo que resulta más improbable o se haya escapado producto del mascotismo”, agregó.

 

“En el segundo de los casos es todo más claro, una vecina se acercó a buscar al animal y con ello quedó en evidencia que el animal estaba siendo víctima del mascotismo”.

 

¿Qué es el mascotismo de fauna silvestre?

 

El mascotismo de fauna silvestre, es la tenencia ilegal de animales silvestres como mascotas “de compañía”. Es una práctica prohibida en Argentina por la Ley 22.421 de Conservación de la Fauna y por diversas normativas provinciales, debido a los irreparables daños que genera en los animales, en el ecosistema y potencialmente en la salud pública.

 

¿Por qué no debemos capturar animales silvestres?

 

Los animales han estado históricamente relacionados con los seres humanos, cumpliendo múltiples funciones, entre ellas servirnos de compañía, como los perros y los gatos. Mantener individuos de especies silvestres en los hogares ha sido asimismo una antigua tradición. Desde siempre, el afán de contar con mascotas “silvestres” y diferentes ha llevado a la gente a ver en animales como monos, felinos e iguanas, alternativas a los tradicionales perros y gatos.

 

Cuidar un animal silvestre requiere muchos conocimientos y muchas veces estos manifiestan estrés en cautividad,  como no se sabe suficiente acerca de los cuidados sanitarios que requieren estos animales, es muy difícil saber en qué momento requieren asistencia veterinaria, pues generalmente su instinto les impide manifestar debilidad o algún síntoma hasta que realmente están muy enfermos.

 

A medida que cualquier animal silvestre crece y madura, el comportamiento instintivo de adulto surge, por lo que el animal manifiesta un comportamiento que interpretamos como destructivo, temperamental y sin provocación o advertencia, pero que en realidad puede significar que ese individuo está tratando de ocupar o hacerse un lugar en la jerarquía dentro de un grupo social, apropiarse y defender su territorio o que está buscando una pareja, pues eso es lo que haría por instinto si estuviera en estado silvestre.

 

El destino de un animal así es ser abandonado o entregado a una institución que trabaja en fauna silvestre donde se intentará trabajar para su reinserción o pasara ser embajador para educación ambiental.

 

Conocemos por estadísticas de otros países que más del 95% de los animales silvestres que son comercializados como mascotas provienen directamente de ambientes naturales donde cumplen funciones relacionadas directa o indirectamente con otras especies silvestres.

 

Cuando son sacados de su hábitat se provoca un desequilibrio que afecta a otros animales y al ambiente en general. El saqueo de animales de los ambientes naturales es grave por cuanto consiste en la constante extracción de sus hábitats de miles de aves, mamíferos y reptiles que sufren y mueren durante su captura y durante el tiempo que los mantienen cautivos mientras tratan de venderlos.

 

Si continuamos con este accionar llegará un momento en que muchas de las especies animales de nuestro país y el mundo se extinguirán, afectándose toda la red ecosistémica  y, como consecuencia, nosotros mismos.

 

Estudio de caso: lagartos overos

 

(Nombre/s Vulgar/es: Lagarto Overo, Iguana Overa)

 

Se encuentra en las regiones noreste y pampeana de Argentina: Misiones, Corrientes, Entre Ríos, Santa Fe, Provincia de Buenos Aires, Chaco, La Pampa, San Luis, Córdoba,

 

Su alimentación es omnívora, se alimenta principalmente de aves, pequeños mamíferos (al consumir roedores cumplen un rol ecológico como controladores de plagas), además de insectos, moluscos, peces, anfibios y hasta frutas; el alimento preferido son los huevos.

 

Son ovíparos, el período de cortejo y cópula se extiende desde octubre hasta noviembre; el pico de nidificación se produce en diciembre, y las crías nacen en el mes de febrero.

 

Los lagartos del género Tupinambis son poiquilotermos, como todos los reptiles. T. merianae y T. rufescens, presentan hábitos cavícolas, son particularmente activos en los meses de primavera y verano (desde octubre hasta marzo) e hibernan en los meses restantes en cuevas que ellos mismos construyen o que abandonan otros animales como por ejemplo las vizcachas (Lagostomus maximus).

 

En la actualidad, las dos especies presentes en la Argentina, la iguana overa o lagarto overo (Tupinambis merianae –antiguamente denominada T. teguixin; Avila-Pires, 1995–) y la iguana colorada o lagarto colorado (Tupinambis rufescens) se explotan comercialmente por su cuero, que se curte en el país y se exporta para la posterior confección de una gran variedad de productos, en su mayoría relacionados con la industria del calzado y marroquinería.

 

La presión de caza que ambas especies han sufrido históricamente ha llevado a que desde el año 1977 fueran incluidas en el Apéndice II de la Convención para el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres (CITES) y consideradas dentro de la categoría de “comercio significativo”.

 

Los pobladores de vastas zonas de la Argentina utilizan la carne para alimentación y la grasa para fines medicinales, mientras que el cuero es vendido a acopiadores.

 

¿Cómo podemos ayudar a decirle basta al mascotismo silvestre?

 

No compres animales silvestres. Los únicos animales aptos para tener en un hogar de familia son los perros, los gatos, cobayos, canarios.

Si ves animales a la venta en malas condiciones, no los compres aunque te den lástima. Al pagar por ellos sólo estás incentivando esta industria, podés salvar a un animal individual pero estás perjudicando a toda su especie.

Si ya posees una mascota que crees que es ilegal, se responsable. Lo más probable es que ya no pueda ser reinsertada en la naturaleza, por lo que es importante que averigües todo sobre sus hábitos alimenticios y de vida. Si crees que todavía puede ser reinsertada,  puedes comunicarte con el Bioparque Municipal “La Máxima” para que podamos ayudarte.

El Bioparque “La Máxima” a través del Departamento de Educación Ambiental impulsa esta campaña de educación e información para que juntos podamos decirle basta al mascotismo, disminuyendo  el impacto de esta problemática a través de diferentes líneas de trabajo.

 

Entre las actividades se mencionan talleres, charlas y campañas educativas sobre mascotismo  (especies comercializadas, puntos de venta, circuitos de comercialización), difusión de información y concientización sobre la problemática.

 

También se busca fortalecer los vínculos entre los diferentes actores involucrados en el control, fiscalización del tráfico de fauna y la recepción de individuos decomisados, desde el Centro de Rescate y Rehabilitación Municipal de Fauna Silvestre “La Máxima” del Centro de la Provincia de Buenos Aires, que trabaja en esta problemática desde su fundación hace 40 años.

 

Por mayor información sobre la temática, podrán ponerse en contacto con el equipo del Bioparque, a través de [email protected] y de [email protected]



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