LOCALES
2 de abril de 2025
“Con la calma de los años, me doy cuenta: era nuestro deber y lo hicimos bien”

En conversación con LU32, el veterano de Malvinas José Duhau, reflexionó sobre su experiencia en Malvinas en el marco del 43° aniversario. “Nos estamos poniendo viejos y los recuerdos están a flor de piel”, señaló.
“El corazón siempre está puesto en Malvinas, en el lugar que me hizo crecer de golpe, en el lugar donde la vida me abrazó fuertemente y empecé a sentir que los grandes detalles son los más chiquitos que pasan en la vida, que son los que realmente te llevas apretados adentro del corazón”, reflexionó José Duhau, olavarriense ex combatiente de Malvinas.
“Es una emoción que se repite año tras año, recordar ese momento del 2 de abril de 1982, como también es una emoción muy grande recordar el 16 de julio cuando volví a mi pueblo natal, después de haber participado de la gesta de Malvinas. Mi familia lo sabe muy bien, mis amigos saben muy bien que en esta fecha incluso nos ponemos sensibles, pero bueno, es lo que nos tocó vivir y es lo que nos tocó asumir en su momento con toda la responsabilidad que eso implicaba”, añadió durante su comunicación con LU32.
Hizo referencia a que su experiencia en Malvinas lo obligó a crecer de golpe, “un crecer a los empujones, porque a los 20 años uno tenía planificada una vida, de ritmo más lento, con objetivos más a largo plazo. Y de repente me encontré con que el desembarco ahora, con que estaba expuesto al fuego, que en un segundo podía terminar todo. Entonces eso te hace crecer, te hace sentir que todo lo que has hecho no fue en vano, pero que se puede terminar en un instante”, recordó Duhau.
“Es una marca para el resto de tu vida. Hoy mi mayor disfrute son mi familia y mis amigos”, señaló el ex combatiente.
“Como Infante de Marina y como ingeniero anfibio, me tocó estar en las primeras líneas de combate y afrontar todo lo que eso significa, estar delante de las primeras líneas de combate, trabajando en lo que fuere, colocando un campo minado, colocando una trampa explosiva, armando un puente, realmente te saca de lo cotidiano y te pone en un lugar inentendible para aquella época, inentendible por la juventud, inentendible por lo majestuoso. Hoy, con la calma de los años, me doy cuenta de que era nuestro deber y lo hicimos bien”, apreció José Duhau.
Por otro lado, en relación al recuerdo de sus amigos ex combatientes, destacó “la hermandad lograda entre mis compañeros y yo, algo indestructible a través del tiempo y que todos los días regamos y sentimos como algo natural de lo que fue forjado en aquel momento y nos hace hoy sentirnos plenos”.
“Ahora, despierto, y en días como hoy, o cuando voy a dar una charla, o cuando en una rueda de amigos sacamos el tema, ahí empiezan a aparecer los recuerdos, y algunos muy lindos, otros más o menos, y algunos feos directamente. Pero no vivo de ese recuerdo. Ese recuerdo no me funciona para desarrollarme, para hacer mis cosas y estar donde debo estar”, concluyó José Duhau, con gran emoción.