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12 de octubre de 2013

La imputada contó cómo mató a su amante

Lo hizo al declarar, durante más de una hora, ante los magistrados del Tribunal 2 de Azul que la están juzgando. En su relato, se ubicó como víctima de una relación donde el hombre la agredía permanentemente. Su declaración pareció no convencer demasiado a los integrantes del Tribunal 2, que el miércoles de la semana que viene anunciarán el fallo de este debate.Fuente Diario El Tiempo de Azul

 

Alicia Edith Bustos declaró este viernes por más de una hora. Lo hizo hasta que su defensor Oficial, el Dr. Martín Marcelli, le pidió que dejara de hablar, al mostrar su disconformidad por la manera en que los jueces del Tribunal 2 les hacían a la mujer diferentes preguntas sobre situaciones que para los magistrados no alcanzaron a quedar demasiado claras si se tomaban en cuenta sólo los dichos de la autora confesa del asesinato de quien era su amante: Ramón Donato Quiroz, el azuleño que fuera ultimado de dos balazos en el campo de Durañona donde trabajaba, en septiembre del año pasado.

 

Entre esas cuestiones, Bustos -de 52 años- no pudo responder con certeza adónde quedó el revólver calibre 22 que había utilizado para matar al peón, arma de fuego que nunca fue hallada.

 

En todo momento, la mujer se situó en un contexto donde ella había sido víctima de graves situaciones vinculadas con violencia de género.

 

Así, llegó incluso a señalar que quien era su amante por aquel entonces abusó sexualmente de ella, además de agredirla en reiteradas oportunidades, atarla y reiterarle en más de una ocasión que no se iba a ir nunca más de su lado.

 

"A mi no me vas a dejar nunca porque vos sos mía. Vos sos mi mujer. Y de nadie más", contó Bustos que Quiroz le decía.

 

La declaración de la mujer se inició con una breve reseña sobre cómo ella y el trabajador rural, que tenía 65 años de edad para cuando fue hallado asesinado de dos disparos en el establecimiento rural "El Ñudo", se conocieron.

 

El Club San Lorenzo de esta ciudad, en ocasión de que un cuñado de Bustos celebraba su cumpleaños, fue el lugar donde por primera vez los caminos de ambos se cruzaron.

 

Tiempo después, comenzaron a mantener una relación sentimental marcada por aspectos bien especiales: la mujer tenía esposo e hijos en Rosario; el hombre, a su mujer en Azul.

 

Siempre de acuerdo con el testimonio de la autora de este asesinato, conforme los meses fueron pasando Ramón Donato Quiroz fue presionándola para que ella se quedara durante más tiempo en el campo. Incluso, llegó a ordenarle que le dijera a sus hijos, que estaban en Santa Fe, que tenía que estar internada por un tiempo en Olavarría.

 

"Me empezó a pedir que me quedara más días, porque estaba muy solo. No quería venir más a Azul. Nada más que por lástima él seguía viniendo a ver a su mujer", contó Bustos

 

Según también relatara, al mismo tiempo su amante comenzó a volverse una persona cada más agresiva.

 

Y esos períodos que pasaba en el establecimiento rural de Durañona implicaban que Quiroz no la dejara sola en ningún momento, a tal punto que la llevaba con él a hacer las tareas del campo.

 

Y cuando no la llevaba, la mujer declaró que "me encerraba con llave" en esa misma casa donde después ella lo terminaría matando de dos disparos.

"Cerré los ojos y salió el disparo"

 

Para cuando el crimen se produjo, Bustos contó que la situación se había vuelto tan grave para ella que decidió escaparse.

 

Eso fue, según dijo, "un día antes del hecho".

 

Pero no pudo lograr irse. Siempre de acuerdo con su versión, en esas circunstancias Quiroz la golpeó. Y para cuando ella se despertó, el hombre la tenía atada.

 

"Te dije que no te movés nunca más de acá. Ahora no te vas nunca más", declaró ayer la mujer que su amante le dijo en esa oportunidad.

 

De ahí en más, comenzaron una serie de situaciones que se extendieron por un par de días, todas cargadas de violencia y en las cuales la mujer se ubicó siempre ayer, sobre la base de su testimonio, en víctima de diferentes agresiones.

Así, relató que intentó volver a escaparse. Que para eso, llegó hasta la tranquera del campo y que en ese lugar nuevamente Quiroz la alcanzó para, en esa oportunidad, volver a agredirla.

 

"Lo único que sentí fueron dos golpes fuertes", refirió sobre lo que pasó aquel día.

Después, al despertarse, la mujer vio que estaba otra vez en el interior de la casa y que la conducta de su amante era cada más agresiva, a tal punto de amenazarla y decirle: "Esta vez te vas a ir en sangre".

 

Bustos contó que estuvo atada y que así se durmió. Al día siguiente, al despertarse el hombre volvió a amenazarla y comenzó a buscar el revólver calibre 22 que tiempo antes había comprado y se había llevado consigo al campo.

Siguiendo con su versión de los hechos, aquel día fue ella quien halló el arma de fuego, mientras Quiroz la acusaba de habérsela escondido.

 

Bustos contó que no le dio el arma. Que prefirió dejarla sobre la mesada, sin que el hombre se diera cuenta.

 

En su relato, en esas circunstancias el hombre tomó una cuchilla con la que comenzó a avanzar sobre ella con intenciones de matarla, ante nuevas amenazas para que no se fuera.

 

Ahí fue que la mujer tomó el arma, le advirtió que no se acercara y, luego, "cerré los ojos y salió el disparo".

 

Ese primer balazo es el que ingresó en el pecho de la víctima, el que la hirió pero no fue el disparo vital, ese que horas después acabaría con su vida.

La mujer habló de que en ese momento hubo un forcejeo entre los dos, que Quiroz le quiso arrebatar el arma y no pudo y que ella logró encerrarse en uno de los cuartos de la casa del campo.

 

Mientras tanto, herido como estaba, el hombre tomó un hacha con el que también intentó matarla, hasta que después se sentó y le pedía que saliera "para hablar".

Mientras el relato de la mujer se tornaba, por momentos, difícil de entender porque al mismo tiempo lloraba, en medio de lo que fue ese enfrentamiento entre ambos -que al parecer se extendió por bastantes horas- Quiroz apareció recostado en la cama, herido de aquel primer balazo que había recibido.

 

Según la mujer, el peón había dejado el revólver en la mesita de luz. Y de acuerdo con su versión, el hombre -en un nuevo intento por agredirla- quiso tomar el arma de fuego desde la cama.

 

Pero ella se adelantó, la tomó primero y le efectuó ese disparo en la cabeza que terminó con su vida.

 

Después de cometido el crimen, la mujer salió caminando del campo, en medio de un temporal que por aquel entonces, septiembre del año pasado, derivó en inundaciones en esa zona del Partido de Olavarría.

 

A pie, y llevándose sus cosas, en el camino la alcanzó hasta la ruta una camioneta en la que viajaba una pareja con un bebé. Y al llegar a la ruta, la estaba esperando su amiga. Esa que vino en un remís desde Azul a buscarla; la misma que después la acompañó a la Terminal para que se tomara un micro a Rosario, el lugar donde días más tarde -concretamente en una clínica de aquella ciudad santafesina- quedó detenida acusada de ser la autora del crimen que ayer confesó haber cometido.

 

"Muchas cosas me estoy olvidando en estos momentos", llegó a decir en un tramo de su declaración Alicia Edith Bustos.

 

Sus dichos transformaron a la nieta de Quiroz, la misma joven que días antes había declarado y estaba ayer junto a otros familiares de la víctima presenciando el debate en la sala del TOC 2.

"Todo te estás olvidando...", alcanzó a responderle la joven visiblemente indignada, al tiempo que los jueces ordenaban que la chica fuera sacada de la sala y que una mujer, que estaba con ella, le decía que dejara a la Justicia que se encargara de lo que fue este asesinato.

 

La versión de Bustos pareció no convencer a los jueces. Entre otras cosas, además de que la mujer no supo responderles qué hizo con el revólver, a los integrantes del Tribunal Oral en lo Criminal número 2 no les cerró el concepto de sí, como ella sostenía, era víctima de permanentes agresiones, por qué decidía volver al campo para estar con Quiroz, teniendo en cuenta que en una ocasión anterior ya se había ido.

 

Ella dijo que lo hacía porque temía que el trabajador rural tomara alguna represalia con algunos de sus familiares.

 

Tampoco les quedó claro a los magistrados por qué ella nunca denunció estas situaciones que recién ayer hizo públicas.

 

"Hay cosas que no me acuerdo...", sólo intentó a modo de respuesta la mujer a esas y otras cuestiones que les plantearon los Drs. Alejandra Raverta, Gustavo Abudarham y Carlos Pagliere (h).

 

El dato

 

El único testigo que el defensor Oficial Martín Marcelli aportó al debate lo trajo este viernes: una sobrina de la imputada. La mujer fue interrogada sobre la relación entre Bustos y Quiroz. Y puso especial énfasis en una situación ocurrida en su casa, adonde un día el peón fue a buscar a Bustos y se la llevó prácticamente por la fuerza al campo, después de amenazarla sino se iba con él. Según esta mujer, Bustos le había contado que quería terminar con la relación. "Él la acosaba mucho por teléfono; era una relación muy obsesiva. Ella le tenía miedo", declaró.

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