Miércoles 24 de Julio de 2024

LOCALES

29 de abril de 2023

Los jóvenes son quienes más concurren a las librerías

Pese al dicho popular “las nuevas generaciones ya no leen”, desde varias librerías de la ciudad se destacó al público de entre 15 y 20 años como uno de los lectores más concurrentes. También se remarcó que, para hacer uso de este tipo de frases, es necesario “saber qué fue lo que pasó”.

Una nota de María José García - Agencia Comunica // FACSO

El domingo pasado se celebró el Día Internacional del Libro, fecha que busca fomentar el hábito de la lectura. En este sentido, es preciso tocar algunos mitos que rondan en la actualidad acerca de los hábitos de lectura, o no lectura, que tienen los olavarrienses y la sociedad en general.

El primero de ellos tiene que ver con que los “jóvenes ya no leen”, pero, ¿qué está pasando en realidad?

Respecto a ello, Ulises Castaño, dueño de la librería El Puente, espacio que abrió sus puertas en 2018 y se especializa en literatura, ciencias sociales y feminismo, considera que “para llegar a frases como esas hay que conocer qué es lo que ha pasado”, y ejemplifica: “la Feria del Libro pasó de hacerse anualmente a realizarse cada dos años. Y la primera Feria después de la pandemia se suspende. Esto podría significar que son las políticas públicas en torno a la promoción de la lectura las que fallan”.

Libreria Puentes

Ulises Castaño, dueño de la librería El Puente, especializada en materia de literatura, ciencias sociales y feminismo.

Por otro lado, desde la librería Altamira, Eliana Dijulio, quien trabaja desde hace 13 años allí, cree que “durante la pandemia se volvió mucho a la lectura y destaca que ahora tenemos mucho público joven, de entre 15 y 20 años” y añade “que los niños o jóvenes se familiaricen con los libros creo que tiene que ver con las familias y los hábitos en las casas”.

En este sentido, como vocera de librería Aladino, que funciona desde hace más de 40 años en la ciudad, Silvia Todesco siente que “la venta fue incrementando mucho, a pesar del costo que tienen ahora los libros”, y que quienes más concurren son “las mujeres, que consumen muchas novelas románticas, y los adolescentes, que leen muchísimo sobre novelas juveniles”. 

Para fomentar la lectura desde niños, Silvia comparte que en su librería “muchos abuelos o papás vienen a buscar su libro infantil para tener ese momento de familia con los nietos e hijos a la noche y leerles un cuento antes de dormir”, y esto genera “una introducción progresiva a la lectura”.

Libreria Aladino

Silvia Todesco, de la librería Aladino, en la sección de libros infantiles de su local.

Esto es clave, según Diego Ordoñez, dueño de la librería El Faro de Alejandría, que funciona desde 2008 en la ciudad, ya que “hay chicos que desde pequeños les enseñan a leer y eso luego se nota porque tienen más acercamiento al libro y una necesidad de leer”. Por ello, es preciso desarrollar “campañas dirigidas a los adultos en torno a poder financiar los libros y, para los niños, incentivarlos a leer desde muy pequeños para que desarrollen el hábito de la lectura y comprensión lectora”.

El interés personal no es el único factor que influye en la lectura

Además de la pretensión lectora, o no, de los olavarrienses, se debe tener en cuenta un factor muy importante, por no decir sustancial, que son los precios. En un contexto de incertidumbre económica, la elección de comprar un libro se ve constantemente influenciada. 

María Marta Detzel es dueña de la librería Fidias, junto a su hermano, desde hace cinco años y considera que “los precios influyeron mucho, especialmente estos últimos meses. Es mucha la diferencia porque, si bien el libro siempre fue un artículo de valor alto, ahora es desproporcionado y los clientes tienen que pensar dos veces antes de comprarlo”. 

Esto se debe a que “los libros, al no ser un producto de primera necesidad, es una compra que suele ser la primera relegada”, afirma Ulises Castaño. “Si la gente anda mal de dinero, los libros son una de las primeras cosas que deja de consumir”, asegura igualmente Diego Ordoñez. 

Libreria Fidias

María Marta Detzel comenzó como empleada de la librería, pero desde hace 5 años es dueña de Fidias junto a su hermano.

Eliana Dijulio también concuerda con que “la venta ha bajado muchísimo. Antes, para fechas especiales, como navidad o el Día del Niño, nos preparábamos porque había mucha venta. Eso ha cambiado debido a los costos”.

Por eso, desde El Faro de Alejandría, “a lo largo de los años hemos intentado tener variedad y llegar a la gente, no esperar que el cliente venga al local sino acercarle el libro a través de las redes sociales o con envíos a domicilio”, cuenta Ordoñez.

Por otro lado, Silvia Todesco, considera que más allá de las ventas, “en lo que es lectura en sí, creo que la situación económica no influyó mucho porque el que es lector busca la manera de leer igual. Si no puede comprarlo, va a la biblioteca. No creo que el precio sea lo que influye en dejar de leer”.

Además, añade, “no es tanto lo que aumentan los libros con respecto a otras cosas. Un libro escolar te dura para todo el año, y sabes que es la educación de tu hijo. Si lo comparamos, por ejemplo, con un kilo de carne, esta te sale lo mismo y se te va en una comida”.

Por otro lado, se ha escuchado, especialmente a partir de la pandemia, que el uso de dispositivos móviles, las pantallas y la aparición de libro electrónico también ha influido en la capacidad lectora de tanto jóvenes como adultos.

Respecto a ello, Diego Ordoñez dice que “es cierto que con el libro electrónico tenes la posibilidad de poseer toda una biblioteca en un dispositivo pequeño”. Pero, más allá de en qué formato leas, “lo que no va a cambiar es el hecho en sí de leer. La experiencia de juntar palabra por palabra, que es donde reside la magia. Poder construir cada oración a medida que vas desplazando tus ojos por las líneas de texto”.

Libreria El Faro de Alejandria

Una parte de la librería El Faro de Alejandría, dedicada a la venta de libros nuevos y usados.

Ulises Castaño tiene una sensación similar, y ve que “se sigue prefiriendo el libro físico por una cuestión de contacto”, es decir, que “la lectura tiene una condición que es la de estar uno replegado sobre sí mismo leyendo, en una especie de mundo paralelo, generando un vínculo con el libro físico”.

En este sentido, Eliana Dijulio y María Marta Detzel están de acuerdo en que “a la persona que es lectora no le gusta el PDF. El que es lector acude al papel, porque quiere el libro en mano, la hoja, marcar”.

Libreria Altamira

Eliana Dijulio, trabajadora en la librería Altamira, que se dedica al sector de literatura.

Como conclusión, se podría decir que la elección de leer no depende solamente de la curiosidad de los jóvenes, o de cualquier persona, hacia la lectura. Depende de una multiplicidad de factores que están relacionados con nuestra sociedad y momento histórico: la pandemia, los precios, las temáticas que se abordan, cómo se lee, a través de qué y desde dónde se accede a la lectura. Además, no es preciso medir la cantidad de lectores que existen a través de las ventas en las librerías puesto que los precios, la época del año, las fechas especiales o eventos excepcionales configuran los movimientos en las librerías. 

Libros infantiles

Sección infantil de librería Fidias

Sin embargo, lo que sí es preciso es seguir apostando a fomentar la lectura desde temprana edad, como así también, atender a las políticas públicas que se encarguen de otorgarle a los ciudadanos un mayor acceso a los textos.



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