Miércoles 24 de Julio de 2024

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28 de mayo de 2023

Celíacos en Olavarría: 'Uno a veces se siente marginado'

Lo declaró Eloisa Asua, una joven de 25 años que fue diagnosticada hace 8 como celíaca. En una nota de la Agencia Comunica, reflexiona sobre los costos de los productos, lo que implica comer fuera de casa y lo que aporta la Ley de Enfermedad Celíaca.

Jorgelina Rivulgo - AC//FACSO

Eloísa, tras el diagnóstico, se vio obligada a cambiar su dieta alimentaria abruptamente hasta determinar sus grados de tolerancia al gluten. En su caso manifestaba síntomas asociados a una gastroenteritis y otros como pérdida de pelo y un cansancio constante. Las edades de diagnóstico varían, hay quienes son diagnosticados a edades tempranas pero muchas veces esto no ocurre. En diálogo con Agencia Comunica, la joven contó su experiencia previa a saber que tenía la enfermedad y el cambio posterior en su rutina diaria, los desafíos a la hora de comer fuera de la casa y los precios diferenciados.

La celiaquía es una afección autoinmune que daña al revestimiento del intestino delgado provocando una intolerancia al gluten, una proteína que se encuentra en el trigo, la avena, la cebada y el centeno. Esto último se encuentra en gran parte de los alimentos que se consumen diariamente como panificados, cervezas, fideos, entre otros. Con el transcurso de los años ha aumentado el número de personas celíacas. Según la Asociación Celíaca Argentina uno de cada 100 argentinos padece de la enfermedad. La gastroenteróloga Marcela Mayet explicó que “no sé si es que hay más cantidad o que se diagnostican más, porque ahora tenemos la posibilidad de hacer análisis de sangre de anticuerpos que años atrás no se hacía”. Incluso, explicó que años atrás la única forma para detectar la enfermedad era a través de una biopsia.

Los estilos de vida también son un ítem en el cual se detiene la doctora Mayet porque si bien la predisposición genética lógicamente influye, también aclaró que “el consumir muchos alimentos multi procesados, el estrés, tomar antibióticos puede ser que influyan en la flora intestinal y eso altera la permeabilidad de los intestinos”.
La alimentación de Eloisa desde muy pequeña incluía gluten y habitualmente presentaba una hinchazón en su abdomen, pero que no era alarmante. Hasta que los síntomas se volvieron más molestos: “no era que no podía estar o que tenía muchas patologías, era como gastroenteritis”, recuerda la estudiante de Medicina. Por ese motivo, se realizó una serie de estudios, entre ellos un análisis de sangre por orden médica de su gastroenterólogo y allí diagnosticaron celiaquía, a sus 17 años.

Al haber transcurrido casi dos décadas donde su alimentación no requeria mayores cuidados, tuvo que realizar un cambio abrupto en su dieta. “Me pasó que al tener una convivencia tanto tiempo con el gluten, hay cosas que tolero. La contaminación cruzada no me hace mal, tiene que haber mucha harina en el ambiente para que me haga mal”.

Una vez realizado el diagnóstico, tanto Eloisa como muchas otras personas, se enfrentan a la adversidad de aprender a alimentarse nuevamente e informarse sobre qué comidas son aptas para su alimentación y cómo deben cocinarlas. La Dra. Marcela Mayet reflexionó sobre esta eventualidad “uno hace el diagnóstico y después el paciente tiene que ir a su casa y nosotros no tenemos idea de recetas. Había antecedentes de grupos de madres y pacientes celíacos en Buenos Aires y en la Plata que hacen compras comunitarias y contactos por whatsapp para intercambiar recetas”. Entonces, una vez que son diagnosticados, los médicos comparten el contacto para orientar a sus pacientes a futuro.

A nivel local, los segundos lunes de cada mes se puede recurrir a reuniones que se realizan en el Hospital Municipal Doctor Héctor M. Cura, las cuales están orientadas a informar y concientizar sobre cómo transitar la enfermedad. No solo una persona que sufre de celiaquía tiene que adaptarse a nuevos hábitos repentinos, sino que además los costos de los productos sin tacc son más elevados debido a que la materia prima es más costosa. Incluso, Eloisa explicó el conflicto que implica salir a comer fuera de su casa y le ha ocurrido de “ir a merendar y que no haya ningún tipo de comida apta para celíacos. Hay lugares que he tenido que avisar que soy celiaca y me he llevado mi tupper con comida porque no había nada de producciones sin tacc”.

Nueva ley

El pasado 26 de abril se reglamentó la Ley de Enfermedad Celíaca que establece la cobertura que deben ofrecer las obras sociales y prepagas más las adaptaciones en los locales gastronómicos para poder brindar un menú celíaco. “Uno a veces se siente marginado o apartado de no poder ir a comer”, aseguró la joven en relación a la dificultad de planificar una actividad en conjunto a sus amistades y que implican asistir a un local gastronómico. Para ahorrarse disgustos opta en algunos casos por llevar su propia comida en un tupper.

celiaquia 1

Al mismo tiempo, manifestó estar alegre por la ley de celiaquía y notó que “en Olavarría hubo un cambio muy grande e instantáneo en que muchos lugares de merienda incorporaron alimentos sin tacc en sus menúes y lo hicieron público”. Remarcó que el rol de las pasteleras que se dedican a la elaboración de productos libres de gluten son fundamentales debido a que “han sido los núcleos para que los lugares puedan incorporar comidas aptas para celíacos”.

Incluso, las redes sociales tienen un papel vital en la concientización, “se visualiza mucho la enfermedad por las redes, hay distintos perfiles de Instagram que te enseñan a realizar recetas o cocinar determinados alimentos, porque incluso las cocciones cambian”. En lo personal, Eloisa se ha informado a través de distintas cuentas de instagram que muestran el paso a paso de una receta o incluso de cuentas médicas de gastroenterólogos que informan, “se intenta todo el tiempo concientizar para que no sea un tabú. Que ahora en un restaurante haya 4 o 5 opciones es un gran paso”, concluyó.



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