Jueves 19 de Mayo de 2022

LOCALES

El agua invisible: Aportes de la FIO en el Día Nacional del Agua

Este 31 de marzo se conmemora en Argentina el Día Nacional del Agua, que desde 1970 intenta despertar conciencia acerca de la importancia, el uso racional y el aprovechamiento de los recursos hídricos del país. En la Facultad de Ingeniería de Olavarría hace años que se aborda la temática desde diversas aristas, con investigaciones, estudios de casos, propuestas de mejoras, nuevas técnicas, y gestiones de concientización.

En la actual sociedad de consumo el agua tiene un atributo único, y no tiene que ver con lo sensorial, sino con su uso. Es imperceptible. Virtual. Está oculto en el proceso para elaborar un kilo de pan, un jean, o en un viaje en auto. Millones de litros se usan diariamente para generar mercancías, aunque ese componente no se refleje en la calidad, el costo, o la función. La dinámica de la humanidad necesita el agua para sostener este modelo consumista, aunque sea un bien cada vez más escaso. El uso racional del agua es un dilema tan complejo como sus soluciones.

 

 

Para tomar dimensión. Obtener un kilo de carne vacuna requiere 16.000 litros de agua; para producir una camiseta de algodón son necesarios 2.000 litros de agua; y para fabricar un teléfono celular se utilizan más de 23.000 litros de agua. Las demandas de productos aumentan y el estrés hídrico es cada vez más notorio en el planeta.

 

 

Este 31 de marzo se conmemora en Argentina el Día Nacional del Agua, que desde 1970 intenta despertar conciencia acerca de la importancia, el uso racional y el aprovechamiento de los recursos hídricos del país. En la Facultad de Ingeniería de Olavarría hace años que se aborda la temática desde diversas aristas, con investigaciones, estudios de casos, propuestas de mejoras, nuevas técnicas, y gestiones de concientización.

 

 

Una de las acciones, en torno a la calidad del agua, la impulsa la ingeniera química y doctora en ingeniería Paula Vitale, quien también tiene un magíster en gestión ambiental y auditorías de la Universidad de León, España. Ella forma parte del grupo de investigación EDEMAP (Equipo de desarrollo de materiales y procesos).

 

 

Vitale se formó y especializó en tratamiento de efluentes industriales. “El agua se recicla gracias a un ciclo, pero hay destinos finales donde llegan todos los contaminantes. Y el gran destino final de todos los desechos es el mar. Entonces hay ciertos recorridos donde el agua va fluyendo, y donde puede ir causando diferentes daños en función de la calidad de ese agua”, explicó.

 

 

“Un efluente industrial que no esté en condiciones legales de ser descargado puede traer inconvenientes a todos los ecosistemas receptores. Además, es el vehículo ideal para la migración de muchos contaminantes”, agregó.

 

 

Ante este escenario, en la FIO “venimos trabajando con propuestas de diferentes tratamientos, que son tecnologías avanzadas para efluentes que no son tratables mediante mecanismos convencionales. En la industria se usan tratamientos primarios para eliminar sólidos y materias en suspensión. También se utilizan tratamientos biológicos para eliminar la materia orgánica, pero en el caso de algunos efluentes (y son cada vez más), aquellos que tienen sustancias que son resistentes a la degradación biológica, es necesario aplicar tratamientos nuevos”, planteó la doctora.

 

 

“Esto es lo que estamos desarrollando desde el grupo Edemap. Pruebas con tecnología de oxidación avanzada que permiten alcanzar parámetros de descarga de efluentes que de otra forma no pueden ser tratados. Y ya hemos hecho trabajos para varias empresas de la zona”, afirmó Vitale. Este tipo de trabajo es un gran aporte “porque implica una responsabilidad con la salud de nuestro planeta”, subrayó.

 

 

 

Oro líquido

A nivel mundial, el agua potable es un recurso finito, donde no todos los habitantes tienen acceso. Hay zonas del planeta donde hay escasez severa. “En Latinoamérica estamos en una posición privilegiada porque tenemos densidad poblacional baja, frente a otros continentes, y una distribución de las fuentes de agua de reserva abundante. Estamos beneficiados por la cantidad de agua por habitante”, apuntó Vitale. Entre esos beneficios, Argentina se ubica sobre una de las reservas de agua dulce más grandes del mundo, el Acuífero Guaraní, que compartimos con Uruguay, Paraguay y Brasil.

 

 

“Que tengamos un acceso fácil hace que quizá no tengamos conciencia sobre la necesidad de cuidar el recurso disponible. Es más difícil entender la escasez cuando siempre abrimos una canilla y sale agua”, graficó.

 

 

“Y hay que tomar conciencia del uso que le damos al recurso –insistió la especialista-. “Como la mayoría de los procesos productivos en nuestro país son para generación de alimentos o para agregado de valor en cadenas de alimentos, el consumo de esa cantidad de agua hace que sea muy importante que las descargas que hacemos de las aguas utilizadas, industriales, sea adecuado y de calidad. Para garantizar la salud del ecosistema que recibe esas aguas”.



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