Lunes 21 de Junio de 2021

EDUCACIóN

4 de junio de 2021

4 de Junio: Día de la Vinculación Tecnológica

Desde 2019 Argentina ha reservado el 4 de junio para conmemorar el Día de la vinculación tecnológica. Una fecha que suena extraña a los oídos de quienes no están en el tema, pero que configura una seria preocupación tanto en los ámbitos académicos, como productivos o estatales. Justamente, las tres patas que definieran el “triángulo de Sábato”.

Nota: Prensa Facultad de Ingeniería

Jorge Alberto Sábato fue un físico y tecnólogo argentino, sobrino del escritor Ernesto Sábato. Su día de nacimiento sirvió para instituir esa fecha en conmemoración de la vinculación tecnológica; es decir, el entramado que configuran los actores relevantes en los procesos de crecimiento tecnológico de un país: la Universidad, el Estado y la producción industrial.

El ingeniero Joaquín Domato es un hombre fuerte de la Facultad de Ingeniería de Olavarría. Ha realizado todo su trayecto en gestión desempeñándose en el Centro de Desarrollo Emprendedor e Innovación (CDEI), y hoy acredita una vasta experiencia para mirar la temática desde el color local.

 

La fecha intenta empujar hacia el lugar de conexión entre sociedad productiva, Estado y Universidad que soñó Sábato, pero ¿cómo percibe la realidad hoy en día en el país?


Creo que en el país estamos apuntando cada vez más a ese triángulo de Sábato. Tiene que ver con varias cosas, pero quizá la pandemia logró acelerar estos procesos. Han aparecido instrumentos o programas del Estado a nivel nacional, que generaron muchos convenios y trabajo colaborativo público – privado. Eso permitió potenciarlo, fortalecerlo, con resultados positivos y ahora se puede ver el impacto que tiene. Se le saca provecho a este vínculo entre Estado, sector productivo y Universidad.

 

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Por otro lado veo casi inadmisible que no exista este triángulo. Hay muchos avances tecnológicos, tanto en términos de hardware o saber, de habilidades, de tecnologías de gestión o productivas. El sector productivo de Argentina necesita tomar esos avances, hacia ese lugar va el mundo y creo que hacia ese lugar van muchas empresas del país. Me resulta inadmisible pensarlo sin el acompañamiento de la Universidad como gestor o como proveedor de estas tecnologías, y sin el Estado como vinculador. Cuando pienso en esto me imagino al sector productivo como ejecutor, implementador de las nuevas tecnologías y avances; a la Universidad como proveedor y gestor de esos cambios que ocurren a nivel de tecnología dura y blanda; y al Estado lo pienso como vinculador, acercando la demanda del sector productivo a la oferta de la Universidad, y también generando instrumentos, programas, todo lo necesario para poder ejecutar esas alianzas público – privadas y que se logren efectivizar en la realidad.


En el imaginario colectivo se piensa que los tiempos de la industria y los de la Universidad no siempre sincronizan, ¿cuál es su mirada?


Si tengo que ser crítico creo que el imaginario colectivo no se aleja mucho de la realidad. Pero también creo que le falta contexto: los procesos que se le piden a la Universidad son procesos de generación, desarrollo y aplicación de conocimiento, testeos y pruebas hasta encontrar ese producto, ese desarrollo, una tecnología o un proceso. Todo eso tiene que estar en óptimas condiciones para que tengan resultados significativos para el sector productivo. Eso no es realizable de un día para el otro, quizá ni lo es de un año para el otro. Eso lleva su tiempo de investigación, desarrollo, prueba y error. Y creo que ahí es donde no se compatibilizan los tiempos de la industria y de la Universidad. Entendemos que la Universidad tiene su burocracia, la Universidad nacional es estatal, pero también hay que entender que los verdaderos cambios significativos, entiendo yo, no se pueden resolver para anteayer. Son un proceso en el que, a partir del trabajo colaborativo se llega a un desarrollo y una implementación que tenga un impacto positivo. Y repito, ahí creo que es donde está la incompatibilidad en los tiempos. La Universidad está preparada y sabe cómo hacer ese desarrollo. Pero ese desarrollo no puede ser inmediato. Requiere de un tiempo y de un proceso que, a veces, es distinto a los tiempos que demanda la industria.


¿Y qué rol debiera asumir el Estado para facilitar esa dinámica?


En esta dinámica me parece a mí que el rol que tiene que asumir el Estado, un poco en línea con esto que venimos charlando, es el de vinculador o facilitador, por ponerle un nombre. Vinculador entre la demanda y la oferta, o sea entre el sector productivo y lo que pueda hacer la Universidad. Y también veo un papel de facilitador, en términos de burocracia, de financiamiento, de acceso a recursos. Pero además se está viendo hacia dónde está yendo el mundo, como pasa ahora por ejemplo con la industria 4.0, la inteligencia artificial, la realidad aumentada, fabricación aditiva, big data, entre otros. Si entendemos y sabemos que estamos yendo hacia ahí, no esperemos que la industria lo demande: fomentemos el desarrollo previo de todo ese trabajo, de ese conocimiento, de esa tecnología. Así, cuando efectivamente sea una demanda inminente por parte del sector productivo e industrial, ya esté avanzado. Y ahí, con respecto a la pregunta anterior, puede que se empiecen a compatibilizar más los tiempos. Yo creo que el rol del Estado ahí es permitir que se actúe de manera preventiva y no esperar a la acción reactiva en el momento de la vinculación entre lo público y lo privado.


¿Cómo es la situación en la región?


Creo que es igual que en todo el país. Ninguna de las tres patas busca trabajar desarticulada de las demás, todos siempre buscamos ese trabajo colaborativo. Que, al fin de cuentas, es lo que saca adelante a las localidades, a las regiones, a la provincia y al país. Eso lo permiten tanto los desarrollos como las aplicaciones de innovaciones, tecnología, nuevos productos o servicios, mejorar lo que ya existe, optimizarlo. Porque todos, si bien tienen objetivos distintos, quieren mejorar. Siempre queremos ser mejores. La Universidad quiere tener mejores desarrollos tecnológicos, tener mejores resultados en términos de investigación, de vinculación y transferencia. El Estado busca aportar lo mejor que pueda para la sociedad. Y la industria trata de ser la mejor industria posible. Así que creo que la situación es similar en todas las áreas, en la región. Todos apuntamos a lo mismo, y esperamos que si alguno de los vértices del triángulo de Sábato está medio abierto, podamos terminar de cerrarlo.


Creo que así no estamos muy lejos de lograrlo. Por lo menos lo que yo veo y lo que siento es que en los últimos años, y con la pandemia como decía antes, se está trabajando más hacia ese lado, con mejor impacto. Creo que venimos por el camino y es el momento para mantenerlo y no bajarse de ahí.

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